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No necesitas que nadie te defina o te complete. Vienes listo de fábrica

NO NECESITAS QUE NADIE TE DEFINA O TE COMPLETE. VIENES LISTO DE FÁBRICA

Me cuesta trabajo creer que algunas personas tienen la percepción de que sin una pareja son un ser incompleto. Esto me parece un poco triste, porque implícitamente creen que no están completos y que su plenitud aparecerá en la medida que encuentren a otro. El pensar así sobre las relaciones sólo nos lleva crear expectativas falsas. La realidad es que no necesitas que nadie te defina o te complete, por la sencilla razón de que eres una persona completa, vienes así de fábrica.

Cuando creemos que existe alguien que nos va a complementar, creemos en la perfección de encontrar a alguien que está hecho para nosotros, creemos en una relación donde todo encaja. Y muchas veces sucede; conocemos a alguien con quien sorprendentemente nos acoplamos muy bien y todo parece marchar perfecto… ¡estamos hechos el uno para el otro! Sin embargo, lamentablemente, la perfección es imposible, una relación está hecha de dos personas (aunque sea obvio, es necesario señalarlo) y donde hay dos personas siempre surgen conflictos. No hay, ni habrá, dos personas exactamente iguales, es por eso que a vivir en pareja se aprende.

 

Teorías como la de la “media naranja” o el “alma gemela” nunca nos explican: ¿cómo es, que si estamos hechos el uno para el otro, si somos dos mitades de una misma cosa, muchas veces no nos podemos comprender?, ¿por qué tenemos problemas? ¿Por qué nos tenemos que esforzar para ser felices en pareja? La respuesta a todas estas preguntas es clara y muy sencilla: No somos un mismo ente, la pareja la conforman dos personas diferentes.
Es por eso que antes de buscar una pareja, tienes que ser una persona completa, segura y feliz con uno mismo. Porque la relación más larga que tendremos en nuestra vida, es la relación que tenemos con nosotros mismos. Tú eres la persona que te acompaña y te acompañará siempre a lo largo de tu vida. Eres la única persona responsable de tus actos y tus decisiones, y las consecuencias de las mismas. Así que es lógico que sea así.

Si no te preocupas por ser mejor persona cada día, si no trabajas para crecer, para eliminar lo que no te gusta de ti mismo, si no disfrutas de tu propia compañía, tus relaciones de pareja estarán condenadas al fracaso. La energía de movimiento, de progreso y de desarrollo no se desaparece nunca. Si no la aprovechas para las cosas productivas y positivas, se convertirá en energía destructiva. En este caso, será tu pareja que recibirá esta descarga de la energía negativa, poniendo en peligro la relación en sí.

Sólo siendo una persona completa e íntegra tendremos la capacidad de crear un “nosotros” funcional.

De verdad, no podemos ir por la vida buscando a alguien que nos complemente, a alguien que nos de lo que no tenemos, que supla nuestras necesidades. Dejar que el otro cargue con lo que no le corresponde, sería injusto y egoísta de nuestra parte. La tarea de completarnos es de cada uno, individualmente. Ser un ser incompleto no te dará la capacidad de construir una relación de pareja sana.

Es muy hermoso encontrar a lo largo del camino personas con las que compartir el día a día. Las alegrías y las tristezas, los logros y los pseudo fracasos en forma de caída, las preocupaciones y aprendizajes. Esas batallas perdidas que conllevan crecimiento espiritual, nuestros sueños y sentimientos. Y un sinfín de experiencias que nos hacen crecer como personas. Porque definitivamente, siempre nos enriquecemos de quienes nos rodeamos. Incluso de quienes de alguna forma nos hacen daño, de ellas también aprendemos, sobre todo, a no repetir los mismos errores.

Cuando vamos por allí, sólo buscando ser un complemento en el otro, atraemos personas que de igual manera buscan ser completados, lo cual terminará en una relación de dependencia. Y una relación de dependencia no se basa en el amor, se basa en el suplemento de las necesidades. El día que tu pareja o tú no sean capaces de suplir estas necesidades al otro, la relación comenzará a mermar, el objetivo básico de “complementar al otro” ya no cumplirá su objetivo básico. Las relaciones de dependencia son fruto de la falta de la libertad interior. Y la libertad interior sólo es posible cuando nos sentimos personas completas a integras.

Además, no es posible que entre siete mil millones de personas en el mundo, sólo podamos ser compatibles con una sola. Lo único que nos puede llevar a pensar eso, es nuestra falta de madurez emocional. Con esto no quiero decir que no encontrarás a una persona con la que puedas sentirte bien y muy identificado, al contrario, simplemente tienes que mirar con mayor detenimiento y lograr una plenitud emocional antes de encontrarla, y verás que no es una sola posibilidad, son tantas como estés dispuesto a reconocer. Y entonces dependerá de ti discernir sólo lo que más te gusta.

Así que mientras andamos por este camino de la vida, que mejor que compartir el nuestro con alguien que nos haga crecer y seguir avanzando sin perder la individualidad… Porque sólo cuando eres una persona completa, eres capaz de encontrar a otro “ser completo”.

“Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, y que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: anulación. Y que sólo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el matrimonio es obligatorio y que los deseos fuera de ese término deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.

Tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto… cada uno lo va a tener que descubrir solo.

Y entonces, cuando estés muy enamorado de ti mismo, podrás ser muy feliz y amar de verdad a  alguien.”

La media naranja ¡NO EXISTE! – John Lennon.

 

Fuente: Elementos